Bancos y disparidades regionales (2)

En el post anterior, habíamos señalado cómo la operativa de la banca comercial drena recursos financieros de las zonas más despobladas y deprimidas hacia las zonas más pobladas y dinámicas, reforzando las disparidades regionales, a pesar de los esfuerzos de las políticas de cohesión. Enumerábamos tres instrumentos que puede permitir compensar parcialmente esta dinámica: banca pública, banca ética, y circuitos de moneda local.  Analizaremos brevemente cada uno de ellos.

La banca pública ha sido siempre un importante corrector del sistema financiero tradicional, al captar recursos en los mercados y ponerlos a disposición en mejores condiciones de plazos y de interés. La presión liberalizadora y privatizadora acabó con buena parte de este tejido financiero público (por ejemplo, en España).  La manipulación política, la corrupción y las malas prácticas de las Cajas de ahorro regionales contribuyeron también a este descrédito.  Sin embargo, hoy en día vuelve a evidenciarse su necesidad, dado que la banca privada no ha sido, en muchas ocasiones, ni más eficaz ni más sólida que la banca pública, ni ha aumentado la oferta o bajado los precios de los productos bancarios (en muchas ocasiones, más bien al contrario, aumentado por una concentración de la oferta en muy pocas manos).  No obstante, en numerosos países avanzados de Europa, no ha dejado de existir una potente banca pública, con fuertes vínculos regionales, y que es un actor fundamental del desarrollo de los territorios. En la misma línea cabría incluir el papel de otros instrumentos financieros (sociedades de garantía recíproca o de capital-riesgo), las cuales, al ser de naturaleza mixta, terminan a menudo utilizando exclusivamente criterios bancarios al uso (rentabilidad, seguridad, retorno…) y por tanto teniendo una incidencia bastante limitada sobre el tejido económico de sus territorios.

Y es que la maximización del beneficio surge también de la maximización de la rentabilidad de los depósitos, y romper este círculo tiene una trascendencia ética. Ésa es la razón de ser de la banca ética.  Como señala Peru Sasía, fundador de FIARE Banca Ética: “Si alguien quiere ayudar un poco a liderar un cambio cultural y de prioridades en nuestra sociedad, tendrá que empezar a hacer el discurso de que la búsqueda de la maximización de la rentabilidad de nuestros patrimonios se tiene que acabar. No podemos estar todo el rato intentando ser el primero de la fila. Porque esos dos, tres o cuatro puntos de más que ofrecen significa que la entidad financiera se retire de determinados ámbitos que son interesantes, pero poco rentables y se vayan a otros.

Los mecanismos de banca ética (Fiare, coop57…) buscan financiar proyectos que tienen una base social y ambiental distinta (economía social y solidaria, economía colaborativa…), y progresivamente van saliendo de las zonas urbanas, para financiar proyectos en el medio rural, proyectos de rentabilidad más dudosa desde la ortodoxia bancaria, pero que pueden generar empleo y dinamizar la economía local. Y nos permitimos añadir algo más: el mantenimiento de nuestros pueblos, el mantenimiento de la “España vacía” o de otros territorios similares en Europa, no es sólo una cuestión económica o ambiental, es también una cuestión ética, y por eso la ética (tantas veces olvidada) ha de entrar en los parámetros de financiación de los proyectos.

Los mecanismos de moneda local son también herramientas que se están mostrando útiles para: mantener el dinero en circulación dentro del circuito local y evitar el drenaje hacia el exterior, aumentar la velocidad de circulación del mismo (en línea con la teoría y práctica de la “oxidación” del dinero), contribuyendo a aumentar la liquidez general del sistema, y de este modo convertir el dinero en herramienta de generación de empleo y riqueza locales. Los fundamentos de estos mecanismos tienen una sólida base conceptual (Irving Fisher, Keynes…) y la aplicación de monedas virtuales/digitales, con software como Cyclos (de la organización STRO) está facilitando su adopción por las comunidades locales.  Ciudades como Bristol (UK) y Toulouse (F) ya iniciaron hace tiempo sus experiencias en este campo, secundadas en la actualidad por otras localidades.

De manera general, todos estos mecanismos son vistos con reticencia, cuando no con desdén, desde la ortodoxia financiera; sin embargo, todos ellos constituyen herramientas útiles para superar el drenaje de fondos que hemos visto en la primera parte de nuestro post. Y por todo ello, han de ser tenidos en cuenta en la planificación de políticas, y fomentados desde la práctica de los gestores locales y regionales.

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2 thoughts on “Bancos y disparidades regionales (2)

  1. interesantes post como siempre Miguel.. solo apreciar a mi parecer que puede haber un sesgo de error al determinar como único responsable del no retorno de dinero a las provincias despobladas a la banca privada sin relativizar los créditos solicitados por unos u otras provincias.. es decir para mi lo q determinaría una culpabilidad sería si para las provincias despobladas hay mas rechazo de operaciones por la banca… o simplemente se piden menos lo que sería razonable por las menores oportunidades de mercado de éstas últimas.
    En cuanto al reproche al enfoque de la labor bancaria privada hacia la rentabilidad sin atender otras variables parece ingenuo pensar que un banco deje de ser un banco, si bien habría que reconocerles también a algunos sus labores en obra social que seguro conceden por imagen pero ahí están. Al respecto de la concesión de dinero por el estado sin esperanza de retorno directo creo que hablaríamos de subvenciones.
    un fuerte abrazo.

  2. Gracias por el comentario, Rubén. Obviamente, no se le puede reprochar a la banca privada que actúe como tal, intentando reducer el riesgo y maximizar la rentabilidad. Lo que decimos es que, precisamente por eso, territorios y proyectos menos interesantes/rentables, quedan fuera del circuito, y por tanto es preciso habilitar mecanismos complementarios.
    Los datos que tú comentas que serían necesarios, se unen a otros que otros lectores han comentado, por ejemplo, la distribución dentro de las propias provincias (el caso de Zaragoza sería muy evidente).
    Respecto a la obra social, no la pongo en duda, y hay que valorarla, pero entiendo que el primer papel de una entidad en el desarrollo de un territorio se encuentra en el “corazón” del negocio; la obra social o el fondo de educación serían elementos, importantes, pero “colaterales” como se dice hoy en día.
    Un abrazo!!

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